EL EFECTO DE LA SOMBRA


 SINOPSIS
 
 
En esta época de humillación pública y crisis de los medios de comunicación, el trabajo de la autora de best sellers del New York Times, Debbie Ford, sigue avanzando mientras se expone a las fuerzas opuestas de luz y oscuridad que compiten por la atención dentro de cada ser humano.

En este viaje por la vida, las personas que han trascendido el abuso infantil, el racismo, el holocausto, la guerra, entre otras situaciones, compartirán sus historias notables. Conocerás a los que han aprendido cómo hacer frente a su propio terror, curar sus heridas y superarse, siendo héroes de sí mismos, para superar el “efecto sombra”.

“Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad. Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino. No hay luz sin sombra, ni totalidad psíquica exenta de imperfecciones, para que sea redonda, la vida no exige que seamos perfectos si no completos, y para ello se necesita la espina en la carne, el sufrimiento de defectos sin los cuales no hay progreso ni ascenso “ – Carl G. Jung –

El efecto sombra es un documental emocionalmente conmovedor y visualmente convincente que revela por qué el suprimir las emociones y dejar los conflictos internos sin resolver, conduce a un comportamiento que continuamente destrona a políticos, destruye carreras de celebridades, desestabiliza la economía y afecta la vida de millones de personas cada año.

 

LO REPRIMIDO

Es esa zona o parte oscura de nosotros mismos, de la que no somos conscientes, ya sea porque están latentes o porque las hemos rechazado y reprimido en la niñez por no ser “adecuadas” al modelo que nos han impuesto de cómo deberíamos de ser para ser totalmente amados, aceptados y respetados.

♥♥♥

LA MÁSCARA

Carl G. Jung nos sugirió sabiamente que uno de los primeros pasos que se deben dar al iniciar un análisis es el enfrentamiento de la máscara y la sombra.

Los conceptos de “máscara” y “sombra” provienen de la teoría de la personalidad del psicoanalista suizo Carl G. Jung (1875 – 1961)
Analicemos ambos conceptos.

La “máscara”

 

La sociedad nos exige ciertas actitudes y conductas para ser aceptados en ella. Jung explica cómo se moldea la imagen de cada individuo a través del concepto de persona, aquella faceta de la personalidad que representa nuestra imagen pública. La persona responde a las exigencias sociales, es la “máscara” que nos ponemos para salir al mundo. Comienza por ser un arquetipo y con el tiempo la vamos asumiendo como propia, hasta que llega a ser parte de nosotros mismos. Esta máscara se convierte en una verdad donde lo individual -lo original- es mal visto o desaparece (es reprimido) y eso que nos hace diferentes del colectivo, pasa al inconsciente, transformándose en “lo disfuncional” de la personalidad.

La palabra “personaje” se asocia al papel que representa un actor en el escenario. Así, en cada situación social el individuo desempeña “personajes” diferentes, usa diferentes máscaras: es amable y sonríe como un “buen niño”, es soez con quien le grita en el tránsito, actúa con indiferencia con algunos y pasa por tonto con otros. Así, la máscara sirve para cubrir la vida íntima del individuo frente a los demás, y al mismo tiempo le permite adaptarse al medio en los términos que más le convienen. Para ello hay que sacrificar muchos factores humanos individuales (instintos, formas de pensar y sentir) a favor de esa “imagen ideal” que necesita reflejar el individuo. En su mejor expresión, la máscara constituye la “buena impresión” que todos queremos dar al colectivo. Pero, en su peor manifestación, puede confundirse incluso con nosotros mismos; es decir, algunas veces llegamos a creer que realmente somos lo que pretendemos ser o lo que los demás esperan que seamos, generando conflictos y contradicciones internas. ¿En qué medida esta máscara llega ser una fuente de neurosis?

A veces con dolor y desgaste el hombre llega a alienarse de sí mismo en beneficio de una personalidad artificial “adaptativa”. Quienes en la vida social se presentan como “fuertes”, “de hierro”, son en el fondo, y quizá lo muestran en su vida privada, “niños” vulnerables, tímidos y algo melancólicos. Y otros que como se dice “parecen no romper un plato” llevan dentro de sí mucha ira, resentimiento y sed de venganza.

La “sombra”

 

Según Jung, la “sombra” es una zona oculta de nuestra personalidad, nuestro lado más oscuro. Se manifiesta en sentimientos e ideas que el mismo individuo considera censurables, irritantes, desagradables y destructivos, a partir de lo que socialmente aprende como “bueno” y “malo”. Todos poseemos una sombra y, de una manera u otra, tratamos de inhibirla, negarla o rechazarla. Así, podemos llegar a ignorar lo que nuestra sombra contiene. A veces necesitamos que ocurran ciertos eventos en nuestra vida que nos revelen esa zona oscura, inhibida de la personalidad. Es cuando escuchamos decir: “Yo no sabía que era capaz de odiar tanto”, “No sé cómo pude hacer algo tan estúpido”, “Perdí el control”, etc.

En algunos casos tenemos un cierto conocimiento de nuestra sombra, pero ignoramos sus alcances. En otros, existe una total negación: “¡No! yo no soy así…”; “Nunca haría eso”. O proyectamos nuestra sombra en otros, asignando a otras personas ciertos rasgos que rechazamos en nosotros mismos.

Confrontar nuestra sombra puede ser una revelación, un descubrirnos a nosotros mismos y es la única forma de iniciar un proceso transformador, de sanación. Conocerla debe suscitar una intención de cambio y corrección dirigida hacia modelos funcionales y armónicos de vida. Ceder amorosamente ante el poder de la sombra sobre nuestra personalidad es entregarse, es no intentar superarnos. Frases como “Yo soy así, no puedo evitarlo”, “Es más fuerte que yo”, “Que me acepten como soy”, revelan la intención de no querer ser mejores personas. Si bien es cierto que la sombra es producto de nuestras experiencias (colectivas e individuales), no es todo cuanto podemos ser. No podemos negarla, pero tampoco rendirnos ante ella.

Nuestro repertorio personal contiene arquetipos cargados de vitalidad, creatividad y alegría que nos impulsan a la realización y la felicidad. Pero también hay otros enfermizos, atormentados y destructivos asociados a nuestra “sombra”. Podemos incorporar distintos arquetipos simultáneos: con unas personas actuamos, por ejemplo, desde la víctima y con otras desde el guerrero o el victimista. Se puede cambiar de arquetipo con el tiempo: en una época de nuestra vida podemos ser héroes y en otra, villanos; hay casos de “niños modelo” que, de adultos, se convierten en verdaderos “canallas” y jóvenes rebeldes que llegan a ser “profesionales modelo”.

El tarot cumple una función altamente beneficiosa al permitirnos analizar lo más profundo de nuestra personalidad e identificar más fácilmente los arquetipos que están en juego y nuestras necesidades personales. Con él hacemos conscientes los arquetipos y símbolos, que reflejan nuestra máscara y nuestra sombra y, además, nos sugiere respuestas y orientaciones al respecto.

Al reconocer los arquetipos que nos identifican podemos entender el por qué de nuestra conducta y de nuestras circunstancias. Ellos son una expresión clara de nuestro estado psico-emocional (autoestima, mundo de relación, afectividad, creatividad, etc.), de nuestro nivel de consciencia y madurez. En nuestros arquetipos está implícita una elección absolutamente personal pero inconsciente y, por lo tanto, cargada de mucho poder sobre nuestra conducta, nuestras decisiones y estilos de vida.

Mientras mayor sea la apertura a vernos reflejados en el Tarot, mayor será la conexión que hagamos con él y lo que él exprese estará más ajustado a nuestra vida, nuestras características personales y procesos. Las imágenes del tarot se transforman en un reflejo de nuestra experiencia interna, y, a medida que las exploramos, podemos empezar a observar cómo se expresan en nuestra vida cotidiana, aportando orientación para la continua renovación de la existencia.

♥♥♥

TUS ZONAS OSCURAS 1

TUS ZONAS OSCURAS 2

TUS ZONAS OSCURAS 3

TUS ZONAS OSCURAS 4

TUS ZONAS OSCURAS 5

 

¿Mi otro yo y yo?

¿Mi otro yo y yo?

En su debut en el cine, El Efecto Sombra de Debbie Ford, presenta el poder oculto de la “sombra” al lado de algunos de los pensadores más provocativos de hoy como Deepak Chopra, Marianne Williamson, Mark Victor Hansen, James Van Praagh y otros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s